STURM UND DRANG

por María Florencia Álvarez
Directora del Boletín – BOLM CID Mendoza

Juan Castillo · “San Jorge y el dragón” – Óleo sobre tela – 150 x 150 cm – 2020


“Decime en qué estación te encuentra el borde
Decime en qué estación nos vemos tan torpes
Miremos para abajo y deambulemos sobre una cuerda
El vértigo mi amor
Genera la emoción
Se acerca un huracán
Te siento tambalear
Porque los días que pasaron nos agarran desorientados
Somos presos del miedo del presente y tu sonrisa
Sigamos tambaleando y deambulemos sobre una cuerda”

Tema Planetas. Composición de Alejo Llanes
Música Alejo y Valentín

Un nuevo número de nuestro Boletín sale a la luz. Tras un año de intenso trabajo, en el que las contingencias de este 2020 pusieron a prueba la posibilidad de invención en cada instancia de trabajo.

Avanzamos con las novedades institucionales del Boletín, porque el Nuevo Cuyo está en movimiento. Una nueva permutación se produjo al interior del Directorio y sumamos con alegría al staff la participación de las Delegaciones de Catamarca y La Rioja. Resultado, por supuesto, del trabajo sostenido y decidido que ya nos venía enlazando. Lo que refleja, a su vez, que en el Nuevo Cuyo el trabajo de las Bibliotecas de Psicoanálisis se hace presente en toda la región. Bibliotecas, Secretarías y Comisiones de Bibliotecas, articuladas al Instituto Oscar Masotta (IOM2), dan cuenta, año a año, de nuevos lazos, y de una verdadera y sentida transferencia de trabajo, que, por supuesto, se evidencia en este número en acto.

Son muchos los agradecimientos que quiero dar: A Juan Castillo, por la generosidad de su arte (“San Jorge y el dragón”, obra utilizada en forma completa en la tapa y fragmentada en las secciones); a nuestros queridos asesores, Adriana y Sohar, quienes supieron marcar con las palabras justas, en un ambiente cálido y de confianza, la orientación del trabajo para no caer en los errores comunes; a todos los invitados a la escritura, a la conversación, al trabajo, que, de diferentes formas, se hicieron presentes en este número; y, por supuesto, a todo el Equipo de Intersección, quienes acompañan el trabajo con entusiasmo.

Todo este boletín tiene una lógica, una orientación, una enunciación. Su título, su portada, cada imagen, cada invitación a la escritura y a las conversaciones, cada participación. Intentaré dar alguna cuenta de este recorrido en lo que sigue.

Adolescencias
La convocatoria a este nuevo número estuvo signada bajo el sintagma “Adolescencias”. La estructura del boletín nos permitió que la enunciación de la Orientación Lacaniana pudiera encontrar diversas vías de lenguaje.

El punto de partida fue la lectura en intensión: las pistas de lectura en Freud, Lacan y Miller.

Luego, la pluma fue tomada por los invitados, que, convocados por las distintas secciones, dieron cuenta de lo controvertido de la noción de “adolescencias” (El Banquete, ¿Qué me mira? y Lituratierra). Además, se sumaron a la escritura instancias de nuestras Bibliotecas en Bibliotecas Trabajando, que dan cuenta del trabajo de investigación y lectura en las mismas.

Hacer énfasis en el plural desde la enunciación sigue la dirección que da Miller ¹ , señalando la existencia de distintas perspectivas. Y así, la existencia de una adolescencia cronológica, una adolescencia biológica, otra adolescencia psicológica, otra sociológica, e incluso, de una estética y artística.

Miller dice: Todas esas definiciones no se confunden. Lo que podemos decir, de un modo general, es que la adolescencia es una construcción ² , es decir, es un artificio significante.

Le Breton ³ (2014) rastrea que el término adolescencia proviene del latín adolescer, que significa crecer, diferenciándolo del participio pasado adultus, que marca el hecho de dejar de crecer. Ambas expresiones cobran relevancia a partir del siglo XVI, y será recién unos siglos más tarde (siglo XIX), con la instauración de la Escuela Secundaria Obligatoria, a partir de lo cual el uso de la noción de adolescencia marca un tiempo para dar cuenta de un período en el que los menores quedaban a cargo de los educadores.

Pero ¿Qué es la adolescencia para el psicoanálisis?
“Adolescencia” no es un término psicoanalítico. Ni Freud ni Lacan lo abordaron específicamente. Pero sí, podemos puntualizar que Freud, en Tres ensayos de teoría sexual 4 , dedica todo un ensayo a lo que denominó “Las metamorfosis de la pubertad”. Allí no encontramos el uso de la palabra “adolescencia”.

Ya Miller 5 en la conferencia En dirección a la adolescencia, advierte que, desde el psicoanálisis, se puntualizan tres cosas: la salida de la infancia, la diferencia de los sexos, y la intromisión del mundo adulto. Retomando en estos aspectos la lectura de la obra freudiana.

Más adelante, en esta conferencia, Miller orienta la investigación sobre “lo nuevo” en la adolescencia. Invitando a interrogar coordenadas de época actual, como la prolongación de la adolescencia, la incidencia del mundo virtual, el lugar del mandato de consumo de objetos que se presentan cada vez más personalizados (mostrando una singular extensión del universo de lo posible), una “autoerótica del saber” sin la necesidad del paso por el campo del Otro, entre algunas de las aristas.

Tras las pistas psicoanalíticas, el hallazgo del intercambio epistolar 6 del joven Freud con su amigo Eduard Silberstein, permitió dimensionar el estatuto de las metamorfosis de la pubertad, la avanzada del sentir adolescente, sus primeras pasiones por el Otro sexo, los ensueños amorosos, sus preguntas por el enigma femenino, su espíritu exploratorio (mostrando el precoz interés por la filosofía, la poesía, el arte), y su sentido del humor. Además, se entrama en sus letras el apremio por los enormes tabúes morales que reinaban en la época victoriana. Esta correspondencia da cuenta de la particular respuesta del creador del psicoanálisis de anudar un despertar sexual a la escritura.

Rescato también, en una de esas cartas, la famosa referencia al Sturm und Drang 7 (tormenta y empuje) en el contexto de un consejo a su joven amigo en el plano de las pasiones amorosas. Germán García, en La abolición de la primavera 8 , nos brinda las pistas de lectura. Encuentro en el fragmento de la canción escrita por Alejo Llanes (invitado a conversar en El Banquete) cierto testimonio a estos significantes y vivencias. El Sturm und Drang fue un movimiento literario, que también tuvo sus manifestaciones en la música y las artes visuales, desarrollado en Alemania durante la segunda mitad del siglo XVIII. En él se les confirió a los artistas la libertad de expresión a la subjetividad individual y, en particular, a los extremos de la emoción, en contraposición a las limitaciones impuestas por el racionalismo de la Ilustración. García plantea que, de esa carta y de algunos comentarios de Freud, quizás se podría desprender que “tormenta y empuje” podrían ser dos significantes de la adolescencia.

Referencia obligada es la obra de Frank Wedekind, El despertar de la primavera. Tragedia infantil 9 (1891). En la que Wedekind relata, de manera cruda, las vicisitudes de un grupo de jóvenes frente al goce sexual y el encuentro con el otro sexo, las desventuras con el mundo adulto, y los conflictos velados de los adolescentes de su época. Esta obra de teatro fue objeto de comentario, tanto de Freud como de Lacan, para indicar varias cuestiones. Pero, sobre todo, para ubicar la pubertad con el poético significante “despertar”.

Lacan (1974) se refería así: “Así pues aborda un dramaturgo en 1891 el asunto de lo que es para los varones hacer el amor con las chicas, marcando que ellos no pensarían en esto sin el despertar de sus sueños”. 10

Podemos advertir, tomando esta referencia y la epistolar de Freud, que lo que se ubica como “la pubertad”, en tanto despertar a lo real como trauma sexual, es universal: y que las adolescencias pueden leerse entonces como respuestas al agujero en lo real de la sexualidad.

La obra seleccionada para la tapa de nuestro boletín crea un marco, una ventana, destacando algunas de las coordenadas de la época actual. Dimensiona aquello que Miller decía en el “Prólogo para Damasia”: es sobre los adolescentes que se hacen sentir con mayor intensidad los efectos del orden simbólico en mutación y ante todo la decadencia del patriarcado. 11

Juan Castillo nos trae su versión moderna del mito de “San Jorge y el Dragón” (obra completa, utilizada en la tapa). Mito representado infinidad de veces en la historia del arte desde la primera etapa del Renacimiento, generalmente repitiendo el estereotipo del príncipe que rescata a la princesa, quien en la mayoría de las representaciones es dibujada con un tamaño y forma insignificantes. En la versión de Castillo, Jorge ya no es “San” y yace en el piso, tapado por una manta roja de terciopelo que simula ser su propia sangre que sale de sus entrañas; el “caballo” ya no es blanco. Algo de lo que Miller llamó el hundimiento del Nombre del Padre 12 se deja ver en esta composición, y esto no deja de tener efectos en los adolescentes hoy.

Llegando a este punto, cabe preguntar ¿Qué es lo que orienta en la clínica de los adolescentes de hoy? Respuestas que intentará descifrar la lectura del boletín.

Podríamos pensar que, quizás, la “adolescencia” tomada del discurso social no es más que el síntoma con el que cada sujeto se las arregla con esa tormenta puberal. De alguna forma, cada uno, cada sujeto (ya sea en los tiempos de Freud o en los que corren actualmente).

¡Bienvenidos al número 5!


¹ MILLER, J.-A. En dirección a la adolescencia En Registros, Tomo Rojoazul, Colección Diálogos, Buenos Aires, 2016, p 13.
² Íbidem
³ LE BRETON, D. (2014). Una breve historia de la adolescencia. Nueva Visión. Buenos Aires.
4 FREUD, S. (1905). Tres ensayos de teoría sexual. En Obras completas, Tomo VII, Buenos. Aires, Amorrortu, 1992.
5 MILLER, J.-A. En dirección a la adolescencia, op. cit., pág. 14.
6 FREUD, S. “Cartas de Juventud” 1871/1881. En Protagonistas del Pueblo Judío. Tomo 6, Edición AMIA Comunidad Judía, Editorial Mila, Buenos Aires, 1997.
7 Íbidem, pág. 143.
8 GARCÍA, G. Adole(s)cer o la abolición de la primavera. En Púberes y adolescentes. Lecturas Lacanianas. Compiladora Marina Recalde, Grama ediciones, Buenos Aires, 2008.
9 WEDEKIND, F. (2012). El despertar de la primavera. Tragedia infantil, Letra Viva, Buenos Aires,Versión castellana de Pablo Peusner. (Obra original publicada en 1891).
10 LACAN, J. (1974). Prefacio a El despertar de la primavera. En: Otros Escritos, Paidós, BuenosAires, 2012, pág. 587.
11 MILLER, J.-A. (2015) Prólogo para Damasia. En: El adolescente actual. Nociones clínicas, Universidad Nacional de San Martín, Buenos Aires, pág. 9-13.
12 MILLER, J.-A. En dirección a la adolescencia, op. cit., pág.16.