Salidas del autismo, soluciones singulares

por Norma Alicia Sierra
Analista Practicante EOL – AMP
Responsable CID San Luis
Responsable Antena de San Luis del Observatorio sobre políticas del autismo

“¿Dónde estuviste?”. Invitación a la escritura que me hizo llegar el Directorio de
Intersección. Algo destacado, detalles relevantes, a través de los cuales intenté
plasmar en un breve texto mi participación en la retransmisión en San Luis del
Seminario Internacional: “Salidas del autismo. Dispositivos institucionales” que,
desde Bogotá, dictó Veronique Mariage ¹ en el contexto de la semana del autismo.

Allí estuve, junto a colegas del CID San Luis y de la Antena del Observatorio,
haciendo de esta retransmisión una apuesta por llevar adelante la política de la
orientación lacaniana sobre un tema candente: el autismo, su diagnóstico y su
abordaje clínico e institucional, ante el afán que se vislumbra en la actualidad
desde diferentes sectores sociales, en particular desde la salud pública y privada,
por apresar la singularidad del sujeto con autismo en protocolos diagnósticos y en
técnicas de regulación de la conducta en pro de la adaptación social.

Es así que el tema de las “salidas del autismo” desde la perspectiva de la
singularidad, como también la experiencia que nos podía transmitir Veronique
Mariage sobre los “dispositivos institucionales”, fueron un aporte que ubico en el
lugar de una respuesta a algunas de las preguntas que nos comienzan a llegar
como efecto del trabajo que venimos sosteniendo desde la Antena en nuestra ciudad: ¿cómo se trabaja desde el psicoanálisis de orientación lacaniana con el
autismo?, ¿hay experiencias de instituciones que reciban a niños o adolescentes
con autismo?, ¿cómo se podría trabajar en una institución para apuntar a la
inclusión, respetando la singularidad de cada niño cuando ésta se presenta en un
inicio tan ajena al vínculo con el otro?

Retomando desarrollos de Eric Laurent, Veronique Mariage se pregunta: “¿cómo
instituir un límite, constituyendo una cadena singular, mezclando significantes,
objetos, pero también acciones y maneras de hacer, de manera que se pueda
constituir un circuito que haga la función de borde y de circuito pulsional (…)?”.
Señala que es esto lo que le ha interesado y ha ocupado un lugar importante en
su práctica en Le Courtil. Así inició su exposición, haciéndonos saber algo sobre
sus propios interrogantes, desde una enunciación que permitió situar muchos años
de trabajo y experiencias diversas, recurriendo al uno por uno, al caso y sus
divinos detalles.

En la práctica clínica, el cuerpo a cuerpo con el terapeuta está siempre implicado,
pero también lo está la palabra, para acometer un trabajo que permita construir
ese nuevo borde sostenido en un significante (S1) que reúna y movilice una
cadena, y así permitir una relación ajustada a la medida del sujeto.

¿Hay salida del autismo? Hay sujetos que se constituyen construyendo soluciones
autísticas, soluciones singulares, que nos conducen a pensar que no hay salida
del autismo, pero sí para algunos hay salidas por medio del autismo, lo cual es
necesario seguir investigando.

Desde allí compartió las experiencias en un taller que nombró “Semblante”, en el
cual se produjeron encuentros sorprendentes con estos sujetos. Destacó la
importancia de la construcción clínica en el dispositivo institucional.

“Es necesario elaborar la clínica que se construye en el encuentro, y esta se
construye paso a paso (…). La construcción clínica compromete al interviniente en
la construcción de su práctica singular frente a lo real que encuentra, así da cuenta entonces de sus hallazgos, de lo que lo ha sorprendido, pero también de lo
que lo pone en impasses, deja un lugar al sujeto con el fin de alojar esos
descubrimientos”.

Un detalle de la exposición de Veronique Mariage crucial para nuestra orientación:
la importancia y el lugar central que toma la construcción clínica, la elaboración
que es necesario realizar del caso como un momento fundamental de la práctica.

Señaló, a su vez, que el proceso de creación del taller en Le Courtil, siempre giró
en torno a un punto de vacío y distintos interrogantes: ¿cómo hacer con la
agitación de estos niños, con el estallido, con el desbordamiento de goce?, ¿cómo
tratar lo real que se precipita estando advertidos de no caer en la rigidez de la
demanda y del dominio?, ¿cómo introducir una gramática que permita al sujeto
extraerse, con el fin de poder producir un sujeto de la palabra?, ¿cómo introducir
lo imaginario allí donde todo es real?, ¿cómo hacer pasar lo trágico a lo cómico?

Jugar a hacer semblante permite idas y vueltas, subir y bajar del escenario, entrar
y salir de escena, lo que posibilita la construcción del semblante que se corta de lo
real. Se establece una discontinuidad en la continuidad, se desprende un borde
por el corte haciendo surgir al sujeto y dándole un cuerpo. En el taller se pone en
juego la mirada: está el que es mirado y el que mira, pero no se mira
impunemente. Está la gestualidad del cuerpo sin palabras, pero también aquél que
encuentra la palabra incorporada al juego del taller. El cuerpo y su acción, sus
mímicas y sus gestos, esperan del otro ser nombrado.

De este modo, el dispositivo institucional fue presentado en su lógica, para lo cual
permanentemente Veronique Mariage recurrió a la lógica del caso, dando cuenta
de algo inherente a la práctica psicoanalítica: no hay modo de transmitir la
experiencia si no es a partir de la lógica del caso, de la formalización que un
practicante hace de su propia práctica, en este caso en el marco de un dispositivo
institucional. Por lo tanto, la participación en este seminario dejó su huella,
relanzando el trabajo de la Antena en torno al lugar central que tiene la
construcción clínica y, por ende, una transmisión del psicoanálisis a partir del uno por uno, orientada por la singularidad de la solución que un sujeto autista puede
hallar.


¹ Veronique Mariage es miembro de la Escuela de la Causa Freudiana. Forma parte del equipo fundador de “Le Courtil”, institución fundada en Bélgica en 1983, donde se trabaja con niños, adolescentes y jóvenes con autismo y psicosis, con la orientación del psicoanálisis lacaniano y la “práctica entre varios”