ENTREVISTA A LUIS ÁVILA

Escritor
Psicólogo
San Juan

Luis Ávila es un joven sanjuanino de 25 años que comenzó a frecuentar las bibliotecas de la provincia y a escribir desde su infancia. Al poco tiempo de publicar sus escritos en distintas redes sociales para tal fin, se propuso escribir una saga adolescente en Wattpad, la cual tuvo gran éxito de lectura en jóvenes de habla hispana y hoy tiene más de 10 millones de lecturas. Convirtiéndose así en un fenómeno en nuestro país, recibiendo a partir de ello una oferta por parte de la Editorial Planeta para publicar la saga en formato papel en diversos países de Latinoamérica y en España. Actualmente, Luis tiene publicados 5 libros y se encuentra abocado a la escritura, al trabajo con varios dispositivos y Bibliotecas del Estado con el objetivo de afianzar la lectura y escritura de los jóvenes. A su vez dedicado, junto a un gran equipo, a la filmación de la serie que encarnará la novela #Malos, que es como nombró dicha saga.

Intersección: A partir de algunas anécdotas que comentas en otras entrevistas, sabemos que escribís desde la infancia. Teniendo en cuenta esto ¿Qué función tuvo la escritura en tu adolescencia?

Luis: Escribo desde que tengo uso de la razón, desde crear historietas de niño hasta el encuentro con las bibliotecas en mi pubertad y animarme a escribir novelas en mi adolescencia. Muchas veces, los chicos empiezan a escribir fanfics, historias fans de otras historias. En mi caso lo hice porque necesitaba poner en palabras situaciones que me tenían un poco ahogado en aquel entonces. Cuando (antes de wattpad) encontré los foros y los blogs donde compartir esas historias, me encontré con una comunidad enorme y muy activa de gente que se identificaba con lo que yo escribía, lo cual me hizo llegar luego a otros portales como wattpad, Planeta o booknet con una madurez distinta en mis escritos, descubriendo así el motivo por el cual otros chicos como yo elegían leerme: por identificación. Con el tiempo, la literatura ha ido perdiendo tabú tras tabú, por suerte, lo cual hace que hoy, lo que los chicos leen, sea muy diferente a lo que se leía hace algunos años. Encontré los libros y la escritura porque no sabía ni tenía las herramientas para hacer algo mejor.

I: En la actualidad es muy común escuchar a los adultos enunciar que los jóvenes de hoy no leen; ante esto, desde tu opinión y experiencia ¿Leen los adolescentes hoy? ¿Qué y de qué manera lo hacen?

L: Los chicos leen hoy más que nunca. Hay agencias de investigación editorial de vanguardia que llevan a cabo estudios asombrosos, entre los que recomiendo Cálamo y Cran (coloquio en YouTube “El futuro de la edición 2019” llevado a cabo en el CCK). Hoy los chicos leen porque el porcentaje de población alfabetizada es mucho mayor, comparada a cuando nuestros abuelos eran niños, y porque disponen de más tiempo de ocio. Si lo comparamos con nuestros padres, también leen más, muchísimo más. Lo que cambian son las formas y los contenidos, qué se lee. Lo mejor que podría pasarles es que cambien los contenidos, ya que eso da cuenta de que buscan temáticas que les identifiquen con el mundo actual, ¡ya habrá tiempo de los clásicos! Estar alertas a qué leen los chicos nos permite hacer una lectura de la época (que a mí me sirve en términos de mercado, pero además porque busco aportar valor, no decir o investigar asuntos que nada tienen que ver con las personas que depositan su voto de confianza en leerme): cuáles son sus intereses, sus angustias, sus inquietudes, con la diferencia de que hoy se lee creando comunidad, es decir, siguiendo los comentarios de otros y elaborando contenidos propios, todos prosumidores. Pensemos en posteos de facebook o de instagram, horas podemos pasar leyendo comentarios, scrolleando y scrolleando. Calidad literaria es otro asunto. Si ese posteo hace que nuestros pibes se dirijan luego a una página donde leer un libro, es fabuloso, el problema es que en muchas ocasiones caen en modos piratas como el pdf. Por otro lado, en wattpad hay una comunidad activa con más de 100 millones de usuarios activos solo en habla hispana, entre 12 y 30 años su mayoría; mis libros acumulan más de 22 millones de lecturas y hay otros que hasta triplican mi medida. Repetir que los chicos no leen es enamorarse de la propia ignorancia. Yo digo que los adultos somos los que leemos cada vez menos.

I: Siendo un fenómeno sin fronteras, no solo publicado en países de habla hispana, sino que recientemente nos llegó la información de que tus libros serán traducidos al inglés, y no solo eso, sino que hasta se está filmando una serie sobre uno de tus libros ¡Impresionante! ¿Qué captaste que pusiste en juego para ser leído masivamente por los adolescentes hispanohablantes y ahora ser una apuesta para ir más allá de nuestra lengua?

L: “La palabra nos constituye y nos hace humanos” dijo Bodoc en una charla de CONABIP. Leemos porque somos humanos, los modos y los contenidos involucran la singularidad de cada quien. El asunto es que muchas veces hay historias que pueden captar o tocar una fibra sensible en distintos lectores, distinto sea el código que empleemos, el idioma o el formato en que se ofrezca dicho contenido. Desde mi perspectiva, no tengo las certezas de que mis historias puedan funcionar en estos nuevos terrenos, solo tengo los estudios de mercado que sugieren que valdría la pena que algunas de mis historias (no todas, ni de cerca) puedan mutar a nuevas modalidades para, por un lado, ampliar la audiencia y, por otro lado, ofrecer contenido constantemente novedoso a los que acompañan y se fidelizan.

I: Sabemos que tenés un especial gusto y una gran presencia en las redes sociales, teniendo miles de seguidores ¿Qué nos puedes decir del fenómeno influencer en los jóvenes de hoy?

L: Cuando apareció la caja boba, todos pensaron que la audiencia iba a consumir sin filtrar por juicio crítico lo que consumía ahí, en televisión. Considero que lo mismo pasa con Internet, los chicos son capaces de criticar lo que verdaderos influencers pueden llegar a hacer. Sin embargo, considero que aquellos que manejan una masa de público juvenil tienen una responsabilidad gigante, ya que el fenómeno de las masas que producen las fanbases puede llegar a efectos inesperados. Desde absurdos hasta aportes maravillosos u horribles tragedias.

I: No solo sos un escritor exitoso, sino que además sos colega. En relación a esto, ¿Qué incidencia tuvo el psicoanálisis en tu dimensión de escritor?

L: Me llevó a dignificar la escritura como trabajo y preservarlo como rasgo necesario para mantener vivo un deseo que me atrapó muy temprano. A veces, me disputaba entre ser tal cosa o ser escritor. Lo que el psicoanálisis (y mi análisis) me enseñó es a tomar distancia cuando se necesita, que lo mejor que nos puede pesar/pasar es no intentar serlo todo, porque muchas veces nos interesan tantas cosas que al final terminamos resultando inoperantes. Trato de entender todos los días que puedo transitar por las etiquetas de psicólogo, hermano, profe, compañero, pero lo que no puedo dejar, porque mi voz muere ahí, es la escritura… no como elemento fifí con el que se regodean muchos mequetrefes en toda su erudición, sino porque sin eso, no sé ser otra cosa, no hay Luis Ávila. Rechacé la idea muchas veces, intenté cosas nuevas, lo padecí y lo padezco tanto como me vivifica, pero aprendí a asirme a ello como mi punto de referencia, una brújula que me ayuda en las infinitas ocasiones que me toca perderme. Todos deberíamos encontrar nuestra brújula, cada uno la suya.

Muchas gracias por la entrevista, un honor, espero haya sido de utilidad.